AP.- El presidente Alan García dijo el martes que no desea que ninguna circunstancia altere la buena relación con Venezuela, pero justificó el asilo político concedido al líder opositor venezolano Manuel Rosales, señalando que como país democrático, Perú estaba en la "obligación" de proteger a quien se considera un perseguido.
El lunes el gobierno informó que había otorgado asilo político a Rosales por "razones humanitarias, y de inmediato el gobierno de Caracas, en señal de protesta, llamó a consultas a su embajador en Lima.
"Nosotros tenemos una posición de amistad con el gobierno venezolano, es un gobierno sudamericano nacido de las urnas del que nadie puede negar su carácter popular y por consiguiente no queremos que ninguna circunstancia ni peripecia pueda alterar nuestra buena relación con Venezuela", dijo García en una rueda de prensa en el estado brasileño de Acre, transmitida en directo por la televisión de este país.
García visitó esa localidad brasileña para sostener una reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Rosales, alcalde de Maracaibo, es uno de los principales líderes de la oposición venezolana y alega que es un perseguido del presidente de Venezuela Hugo Chávez.
El político llegó a Lima el 4 de abril, huyendo de un proceso de presunto enriquecimiento ilícito en su país, que él afirma ha sido fraguado por el gobierno de Chávez.
García dijo que ante la presencia "de un ciudadano venezolano que llega al Perú (y) que se considera amenazado, el primer deber de un país democrático es prestarle protección".
Dijo que Perú tratará de proteger a Rosales y mantener los buenos vínculos con Venezuela.
El jefe del gabinete peruano, Yehude Simon, expresó el martes que Perú respeta "profundamente" al gobierno de Chávez, y negó que detrás de la medida existan ni "posiciones ideológicas ni mensajes en contra de Venezuela".
"Haremos todos los esfuerzos para que se entienda el significado de la tradición de Perú, en este caso de haber dado un asilo a una persona que lo solicitó", dijo Simon en declaraciones a reporteros.
Venezuela, quien el lunes llamó a consultas a su embajador en Lima Armando Laguna, consideró "una burla contra el derecho internacional, un duro golpe a la lucha contra la corrupción y un agravio contra el pueblo de Venezuela", la concesión de asilo a Rosales a pesar del "cúmulo de pruebas" contra él enviados a Lima por las autoridades venezolanas.
El gobierno de García también asiló al ex dirigente sindical venezolano Carlos Ortega y Eduardo Lapi, ex gobernador del estado venezolano de Yaracuy.
Las relaciones con Venezuela han sido normales en los últimos años, no obstante el cruce de acusaciones entre García y Chávez en 2006, cuando el primero era candidato presidencial.
El lunes el gobierno informó que había otorgado asilo político a Rosales por "razones humanitarias, y de inmediato el gobierno de Caracas, en señal de protesta, llamó a consultas a su embajador en Lima.
"Nosotros tenemos una posición de amistad con el gobierno venezolano, es un gobierno sudamericano nacido de las urnas del que nadie puede negar su carácter popular y por consiguiente no queremos que ninguna circunstancia ni peripecia pueda alterar nuestra buena relación con Venezuela", dijo García en una rueda de prensa en el estado brasileño de Acre, transmitida en directo por la televisión de este país.
García visitó esa localidad brasileña para sostener una reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Rosales, alcalde de Maracaibo, es uno de los principales líderes de la oposición venezolana y alega que es un perseguido del presidente de Venezuela Hugo Chávez.
El político llegó a Lima el 4 de abril, huyendo de un proceso de presunto enriquecimiento ilícito en su país, que él afirma ha sido fraguado por el gobierno de Chávez.
García dijo que ante la presencia "de un ciudadano venezolano que llega al Perú (y) que se considera amenazado, el primer deber de un país democrático es prestarle protección".
Dijo que Perú tratará de proteger a Rosales y mantener los buenos vínculos con Venezuela.
El jefe del gabinete peruano, Yehude Simon, expresó el martes que Perú respeta "profundamente" al gobierno de Chávez, y negó que detrás de la medida existan ni "posiciones ideológicas ni mensajes en contra de Venezuela".
"Haremos todos los esfuerzos para que se entienda el significado de la tradición de Perú, en este caso de haber dado un asilo a una persona que lo solicitó", dijo Simon en declaraciones a reporteros.
Venezuela, quien el lunes llamó a consultas a su embajador en Lima Armando Laguna, consideró "una burla contra el derecho internacional, un duro golpe a la lucha contra la corrupción y un agravio contra el pueblo de Venezuela", la concesión de asilo a Rosales a pesar del "cúmulo de pruebas" contra él enviados a Lima por las autoridades venezolanas.
El gobierno de García también asiló al ex dirigente sindical venezolano Carlos Ortega y Eduardo Lapi, ex gobernador del estado venezolano de Yaracuy.
Las relaciones con Venezuela han sido normales en los últimos años, no obstante el cruce de acusaciones entre García y Chávez en 2006, cuando el primero era candidato presidencial.
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