El Universal.- "Gracias por dejarnos tocar contigo", le dice la pianista Vilma Sánchez a su director Gustavo Dudamel.
Él está en la entrada al BACKSTAGE esperando para saludar a cada uno de los 200 músicos de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simon Bolívar que van entrando en fila.
Los felicita, los abraza, bromea con ellos, están celebrando el milagro de minutos antes: ovación de pie en el segundo gran concierto de Londres.
Es el cierre de una intensa semana de actividades en las que la orquesta ha sido el centro de atención como residente del Southbank Centre con una asistencia que superó las expectativas al alcanzar las cincuenta mil personas.
A juzgar por la ovación que recibieron, Londres nunca había visto nada igual. Y si la actuación en los Proms, hace casi dos años, marcó un antes y un después en la Orquesta, la jornada del sábado sencillamente sería inolvidable.
Cuatro bises para el cierre Cuatro bises -y no dos como ha sido en el resto de las ciudades- cerraron con broche de oro el concierto: BATUQUE de Fernández, ENIGMA VARIATIONS de Elgar, el MAMBO de Bernstein. El MALAMBO de Ginastera puso los puntos suspensivos y dejó a 2.700 corazones latiendo aceleradamente. Pues este amor de Londres por Venezuela apenas empieza.
Todos los periódicos locales han dedicado espacio a las actuaciones de los venezolanos y algunos hasta sus primeras páginas. Y las críticas se han llevado cinco estrellas, algo no muy común en los espectáculos.
El arriesgado repertorio inicio con SENSEMAYÁ del mexicano Silvestre Revueltas, MEDIODÍA EN EL LLANO del venezolano Antonio Estévez.
El concierto fue transmitido en directo a través de la página web de Fesnojiv (www.fesnojiv.gob.ve) y del Southbank Centre (southbankcentre.co.uk).
Frances y John Butler quedaron fascinados cuando vieron la actuación en los Proms. Enseguida compraron la entrada. Era diciembre de 2007: "Ha valido la pena esperar", dijeron convencidos.
María Gabriela Méndez / El Universal
Él está en la entrada al BACKSTAGE esperando para saludar a cada uno de los 200 músicos de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simon Bolívar que van entrando en fila.
Los felicita, los abraza, bromea con ellos, están celebrando el milagro de minutos antes: ovación de pie en el segundo gran concierto de Londres.
Es el cierre de una intensa semana de actividades en las que la orquesta ha sido el centro de atención como residente del Southbank Centre con una asistencia que superó las expectativas al alcanzar las cincuenta mil personas.
A juzgar por la ovación que recibieron, Londres nunca había visto nada igual. Y si la actuación en los Proms, hace casi dos años, marcó un antes y un después en la Orquesta, la jornada del sábado sencillamente sería inolvidable.
Cuatro bises para el cierre Cuatro bises -y no dos como ha sido en el resto de las ciudades- cerraron con broche de oro el concierto: BATUQUE de Fernández, ENIGMA VARIATIONS de Elgar, el MAMBO de Bernstein. El MALAMBO de Ginastera puso los puntos suspensivos y dejó a 2.700 corazones latiendo aceleradamente. Pues este amor de Londres por Venezuela apenas empieza.
Todos los periódicos locales han dedicado espacio a las actuaciones de los venezolanos y algunos hasta sus primeras páginas. Y las críticas se han llevado cinco estrellas, algo no muy común en los espectáculos.
El arriesgado repertorio inicio con SENSEMAYÁ del mexicano Silvestre Revueltas, MEDIODÍA EN EL LLANO del venezolano Antonio Estévez.
El concierto fue transmitido en directo a través de la página web de Fesnojiv (www.fesnojiv.gob.ve) y del Southbank Centre (southbankcentre.co.uk).
Frances y John Butler quedaron fascinados cuando vieron la actuación en los Proms. Enseguida compraron la entrada. Era diciembre de 2007: "Ha valido la pena esperar", dijeron convencidos.
María Gabriela Méndez / El Universal
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