"Aquí llegaban paquetes museísticos grandiosos, pero significaba pagar seguro. Y el Gobierno se niega hacerlo".
El historiador y crítico de arte Roldán Esteva-Grillet asegura que en estos 10 años de gobierno revolucionario nunca antes una institución cultural se había lanzado "tan de frente" a los brazos del Estado como lo hizo la Galería de Arte Nacional (GAN) cuando fue inaugurada, en su primera fase. Para él lo que se montó el pasado 25 de abril fue un show más del presidente Hugo Chávez... un show que nada tenía que ver con la GAN y que necesariamente no requería de la presencia del mandatario.
"Al Presidente le armaron un show con niñitos vestidos de rojo con motivo de un programa de lectura. ¡Eso no tenía nada que ver con la apertura de la Galería de Arte Nacional! Él (Chávez) perdió la oportunidad de quedarse callado. Pero eso es imposible pedírselo. Además, se siente dueño del conocimiento universal y piensa darle lecciones hasta a los artistas. Dijo que en la GAN no había nada sobre el Caracazo. Entonces no llegó a ver la obra de Hernández-Diez. Es un video que está en el segundo piso, que es tremendo. Allí está plasmada una de las acciones más bochornosas de ese Caracazo. Proponerle a los artistas lo que deben de pintar es ignorar completamente el arte. Por eso creo que el departamento de educación de la Galería debería programar un curso intensivo, puede ser en La Orchila, de manera de informarle sobre lo qué es y ha sido el arte venezolano", dice el autor del recién lanzado libro IMÁGENES CONTRA LA PARED. CRÍTICAS Y CRÓNICAS SOBRE ARTE, 1981-2007.
-¿Los artistas que se encuentran a favor del Gobierno están pintando los hechos claves de la revolución?
-No creo que un pintor como Ender Cepeda esté haciendo una obra revolucionaria o política según un programa que el Partido Socialista Unido de Venezuela le haya fijado. Él desde hace tiempo incluía ese tipo de elementos políticos. Tiene una obra en homenaje a Danilo Anderson. Sabemos quién era Anderson. No era un mártir, era un delincuente fiscal. Pero él tiene todo el derecho de hacer ese tipo de arte sin que nadie se lo discuta. Por ejemplo, Manuel Quintana Castillo no se prestaría hacer un arte de propaganda. Ahora hay muralistas que, a cambio de dinero, pintan las paredes en la calle y hacen propaganda, pero no arte.
-¿Se politizó la apertura de la Galería de Arte Nacional?
-Toda acción del Presidente está politizada. Es inevitable. Pero no solamente la reapertura como acto ni como show, sino también el texto o folletín de presentación de la exposición. En el texto inicial se dice que es una obra del Gobierno. Hay toda una terminología revolucionaria bolivariana. En estos 10 años ninguna institución museística se había lanzado tan de frente en brazos del Gobierno. Sí hay que aplaudir que este Gobierno finalmente haya puesto el dinero suficiente para concluir esa obra que tenía 20 años avanzando y abandonándose. Eso es mérito de cualquier gobierno. Pero que le hayan dado ese carácter molesta.
-¿Cómo califica las intervenciones en materia de arte que hizo el Presidente en la inauguración?
-Él hizo exactamente lo mismo que hizo, hace tres o dos años, cuando inauguró la exposición MIRANDA Y SU TIEMPO. Allí estaba nada menos que la persona que había fungido de curadora, Carmen Bohórquez, una especialista en Miranda. Pero ella tuvo que quedarse callada. Según el registro del periódico TODOS ADENTRO, el Presidente dejó a todos deslumbrados con sus conocimientos sobre Miranda. Y estaba al lado de una mujer que es una autoridad en el tema. Esa actitud de adulación molesta, porque proviene prácticamente de gente intelectualmente valiosa, que sabe que el Presidente no puede saber de esos temas.
-Chávez manifestó que el cuadro de Tito Salas que retrata a Páez no debería estar en su despacho por ser un traidor...
-Eso es comenzar a censurar las obras en las que aparezca Colón. Ya las empezaron a censurar, a quitarlas de la vista. Habría entonces que eliminar de la Historia la mención a Colón. Habría que ir a la Casa de Bolívar y quitar el gran cuadro que también hizo Tito Salas del descubrimiento de América. Negar la Historia es tapar el Sol con un dedo. Aunque nos pese, Páez es el fundador de la República de Venezuela. Fue un héroe reconocido por Simón Bolívar.
-¿Quiere decir que podría haber censura en las obras que se muestran en la GAN?
-No todo se puede exhibir. Alguien ha dicho que Pedro León Zapata no aparece, pero ninguna de las obras que él donó a la Galería corresponde a la época que caricaturizaba a Chávez. Zapata no es él único artista que ha hecho críticas a Chávez. Hay otros que sin necesidad de utilizar la ilustración lo han hecho y están allí exhibidos.
-¿Cuáles?
-Por ejemplo, Edgar Sánchez. Pero es porque su obra no está cargada de política. También hay artistas muy valiosos que están a favor del Presidente y no por eso dejan de estar allí.
-¿Qué opinión tiene de la Galería de Arte Nacional y su exposición de apertura?
-Yo le criticaría a la actual exposición ARTE VENEZOLANO DE TODOS LOS TIEMPOS que el segundo piso está muy mal montado, muy mal exhibido. Fue muy improvisada. La que es más o menos decente es la parte de abajo. Pero no hay un orden. Uno entra y no sabe por dónde comienza la exposición. Los custodios no son suficientes. Cualquiera puede pasar de los prehispánicos al paisajismo de la Escuela de Caracas. Y después se da cuenta de que se perdió el siglo XIX. Además, luego de pasar por las bellísimas muestras de Bárbaro Rivas y Armando Reverón resulta que en el segundo piso se encuentra a Jesús Soto. ¿Este salto a qué se debe? También, estoy en contra de ese nuevo paradigma museográfico que es convertir las paredes en catálogos. Nadie va a un museo a leer un gran texto pegado en la pared. Después existe un problema con las dimensiones de las salas: son muy grandes. Si las obras no son remarcadas en el sentido de bajarlas visual y perceptivamente, las obras se empequeñecen. La muestra son las esculturas que están afuera, que se ven como una miniatura.
-En su escrito LA NUEVA GALERÍA DE ARTE NACIONAL, arrincona a Ramón Palomares, Juan Calzadilla y a Román Chalbaud. ¿Qué les crítica?
-No tengo nada que criticarle a alguien como el poeta Palomares, quien fue mi profesor y a quien he leído. Yo respeto el hecho de que él y Calzadilla sientan que lo que soñaban en los años 60 se está cumpliendo ahora. Lo que me parece lamentable es que con su presencia están avalando la cantidad de zoquetadas que dice el presidente Chávez. Es decir, no sé hasta qué punto ellos tienen conciencia de que su presencia avala un discurso. Le dan una categoría intelectual a un discurso que no tiene sostén. Ellos con su trayectoria no le deben nada a este gobierno. Todos hemos visto las películas de Chalbaud, nos hemos emocionado con ellas. Pero lamentablemente las últimas han sido encomiendas.
-El mandatario quiere donar las obras que se encuentran en Miraflores y la Casona a la GAN, para eso designó a su hija...
-Eso muestra una vez más el personalismo que se ha instaurado en el Gobierno. En primer lugar, él no es dueño del patrimonio para tomar esa decisión. Y segundo, es evidente que él está promocionando a su hija.
-¿Qué tanto le afecta al país no presenciar las tendencias artísticas que se generan en el mundo?
-Esa es una carencia nuestra muy grande. Tenemos varios años totalmente aislados. Aquí llegaban paquetes museísticos realmente grandiosos, pero eso significaba pagar seguro. Y el Gobierno se niega hacerlo porque, según un funcionario de los museos, eso es contribuir con el capitalismo. Hacer exposiciones no es simplemente montar un cuadro, se necesita inversión y no hay. Las únicas exposiciones que han llegado aquí han sido solicitadas: la de René Burri, propuesta por Farruco, porque fue el fotógrafo del Che; y la de Emiliano Zapata, solicitada por Chávez, que no contó con una buena presentación gráfica.
-Si no hay individuales en los museos y no se muestran las nuevas tendencias, ¿qué le queda a los artistas jóvenes?
-Ahora hay una mínima posibilidad con ellos a través de la Red de Galerías, a través del Iartes. Son artistas de muy bajo perfil, que no están figurando, No sé que criterios han asumido para la selección de los artistas. Pero son jóvenes. He visto cosas respetables, pero nada asombroso. La gran oportunidad para los jóvenes artistas está en los salones y han decaído.
-¿Se han politizado?
-Sí. Por ejemplo, el jurado ha declarado desierto el tercer Salón Regional de Escultura de Porlamar. Pero en ese jurado ninguno era escultor. Estaban Ángel Hurtado, Ana María Mazzei y Ramón Vázquez Brito. Todos pintores. Es como en el Premio Rómulo Gallegos, ninguno de los jurados es novelista. Un joven artista está limitado para dar a conocer su obra, más si pasa como con la Bienal Arturo Michelena.
El Universal
El historiador y crítico de arte Roldán Esteva-Grillet asegura que en estos 10 años de gobierno revolucionario nunca antes una institución cultural se había lanzado "tan de frente" a los brazos del Estado como lo hizo la Galería de Arte Nacional (GAN) cuando fue inaugurada, en su primera fase. Para él lo que se montó el pasado 25 de abril fue un show más del presidente Hugo Chávez... un show que nada tenía que ver con la GAN y que necesariamente no requería de la presencia del mandatario.
"Al Presidente le armaron un show con niñitos vestidos de rojo con motivo de un programa de lectura. ¡Eso no tenía nada que ver con la apertura de la Galería de Arte Nacional! Él (Chávez) perdió la oportunidad de quedarse callado. Pero eso es imposible pedírselo. Además, se siente dueño del conocimiento universal y piensa darle lecciones hasta a los artistas. Dijo que en la GAN no había nada sobre el Caracazo. Entonces no llegó a ver la obra de Hernández-Diez. Es un video que está en el segundo piso, que es tremendo. Allí está plasmada una de las acciones más bochornosas de ese Caracazo. Proponerle a los artistas lo que deben de pintar es ignorar completamente el arte. Por eso creo que el departamento de educación de la Galería debería programar un curso intensivo, puede ser en La Orchila, de manera de informarle sobre lo qué es y ha sido el arte venezolano", dice el autor del recién lanzado libro IMÁGENES CONTRA LA PARED. CRÍTICAS Y CRÓNICAS SOBRE ARTE, 1981-2007.
-¿Los artistas que se encuentran a favor del Gobierno están pintando los hechos claves de la revolución?
-No creo que un pintor como Ender Cepeda esté haciendo una obra revolucionaria o política según un programa que el Partido Socialista Unido de Venezuela le haya fijado. Él desde hace tiempo incluía ese tipo de elementos políticos. Tiene una obra en homenaje a Danilo Anderson. Sabemos quién era Anderson. No era un mártir, era un delincuente fiscal. Pero él tiene todo el derecho de hacer ese tipo de arte sin que nadie se lo discuta. Por ejemplo, Manuel Quintana Castillo no se prestaría hacer un arte de propaganda. Ahora hay muralistas que, a cambio de dinero, pintan las paredes en la calle y hacen propaganda, pero no arte.
-¿Se politizó la apertura de la Galería de Arte Nacional?
-Toda acción del Presidente está politizada. Es inevitable. Pero no solamente la reapertura como acto ni como show, sino también el texto o folletín de presentación de la exposición. En el texto inicial se dice que es una obra del Gobierno. Hay toda una terminología revolucionaria bolivariana. En estos 10 años ninguna institución museística se había lanzado tan de frente en brazos del Gobierno. Sí hay que aplaudir que este Gobierno finalmente haya puesto el dinero suficiente para concluir esa obra que tenía 20 años avanzando y abandonándose. Eso es mérito de cualquier gobierno. Pero que le hayan dado ese carácter molesta.
-¿Cómo califica las intervenciones en materia de arte que hizo el Presidente en la inauguración?
-Él hizo exactamente lo mismo que hizo, hace tres o dos años, cuando inauguró la exposición MIRANDA Y SU TIEMPO. Allí estaba nada menos que la persona que había fungido de curadora, Carmen Bohórquez, una especialista en Miranda. Pero ella tuvo que quedarse callada. Según el registro del periódico TODOS ADENTRO, el Presidente dejó a todos deslumbrados con sus conocimientos sobre Miranda. Y estaba al lado de una mujer que es una autoridad en el tema. Esa actitud de adulación molesta, porque proviene prácticamente de gente intelectualmente valiosa, que sabe que el Presidente no puede saber de esos temas.
-Chávez manifestó que el cuadro de Tito Salas que retrata a Páez no debería estar en su despacho por ser un traidor...
-Eso es comenzar a censurar las obras en las que aparezca Colón. Ya las empezaron a censurar, a quitarlas de la vista. Habría entonces que eliminar de la Historia la mención a Colón. Habría que ir a la Casa de Bolívar y quitar el gran cuadro que también hizo Tito Salas del descubrimiento de América. Negar la Historia es tapar el Sol con un dedo. Aunque nos pese, Páez es el fundador de la República de Venezuela. Fue un héroe reconocido por Simón Bolívar.
-¿Quiere decir que podría haber censura en las obras que se muestran en la GAN?
-No todo se puede exhibir. Alguien ha dicho que Pedro León Zapata no aparece, pero ninguna de las obras que él donó a la Galería corresponde a la época que caricaturizaba a Chávez. Zapata no es él único artista que ha hecho críticas a Chávez. Hay otros que sin necesidad de utilizar la ilustración lo han hecho y están allí exhibidos.
-¿Cuáles?
-Por ejemplo, Edgar Sánchez. Pero es porque su obra no está cargada de política. También hay artistas muy valiosos que están a favor del Presidente y no por eso dejan de estar allí.
-¿Qué opinión tiene de la Galería de Arte Nacional y su exposición de apertura?
-Yo le criticaría a la actual exposición ARTE VENEZOLANO DE TODOS LOS TIEMPOS que el segundo piso está muy mal montado, muy mal exhibido. Fue muy improvisada. La que es más o menos decente es la parte de abajo. Pero no hay un orden. Uno entra y no sabe por dónde comienza la exposición. Los custodios no son suficientes. Cualquiera puede pasar de los prehispánicos al paisajismo de la Escuela de Caracas. Y después se da cuenta de que se perdió el siglo XIX. Además, luego de pasar por las bellísimas muestras de Bárbaro Rivas y Armando Reverón resulta que en el segundo piso se encuentra a Jesús Soto. ¿Este salto a qué se debe? También, estoy en contra de ese nuevo paradigma museográfico que es convertir las paredes en catálogos. Nadie va a un museo a leer un gran texto pegado en la pared. Después existe un problema con las dimensiones de las salas: son muy grandes. Si las obras no son remarcadas en el sentido de bajarlas visual y perceptivamente, las obras se empequeñecen. La muestra son las esculturas que están afuera, que se ven como una miniatura.
-En su escrito LA NUEVA GALERÍA DE ARTE NACIONAL, arrincona a Ramón Palomares, Juan Calzadilla y a Román Chalbaud. ¿Qué les crítica?
-No tengo nada que criticarle a alguien como el poeta Palomares, quien fue mi profesor y a quien he leído. Yo respeto el hecho de que él y Calzadilla sientan que lo que soñaban en los años 60 se está cumpliendo ahora. Lo que me parece lamentable es que con su presencia están avalando la cantidad de zoquetadas que dice el presidente Chávez. Es decir, no sé hasta qué punto ellos tienen conciencia de que su presencia avala un discurso. Le dan una categoría intelectual a un discurso que no tiene sostén. Ellos con su trayectoria no le deben nada a este gobierno. Todos hemos visto las películas de Chalbaud, nos hemos emocionado con ellas. Pero lamentablemente las últimas han sido encomiendas.
-El mandatario quiere donar las obras que se encuentran en Miraflores y la Casona a la GAN, para eso designó a su hija...
-Eso muestra una vez más el personalismo que se ha instaurado en el Gobierno. En primer lugar, él no es dueño del patrimonio para tomar esa decisión. Y segundo, es evidente que él está promocionando a su hija.
-¿Qué tanto le afecta al país no presenciar las tendencias artísticas que se generan en el mundo?
-Esa es una carencia nuestra muy grande. Tenemos varios años totalmente aislados. Aquí llegaban paquetes museísticos realmente grandiosos, pero eso significaba pagar seguro. Y el Gobierno se niega hacerlo porque, según un funcionario de los museos, eso es contribuir con el capitalismo. Hacer exposiciones no es simplemente montar un cuadro, se necesita inversión y no hay. Las únicas exposiciones que han llegado aquí han sido solicitadas: la de René Burri, propuesta por Farruco, porque fue el fotógrafo del Che; y la de Emiliano Zapata, solicitada por Chávez, que no contó con una buena presentación gráfica.
-Si no hay individuales en los museos y no se muestran las nuevas tendencias, ¿qué le queda a los artistas jóvenes?
-Ahora hay una mínima posibilidad con ellos a través de la Red de Galerías, a través del Iartes. Son artistas de muy bajo perfil, que no están figurando, No sé que criterios han asumido para la selección de los artistas. Pero son jóvenes. He visto cosas respetables, pero nada asombroso. La gran oportunidad para los jóvenes artistas está en los salones y han decaído.
-¿Se han politizado?
-Sí. Por ejemplo, el jurado ha declarado desierto el tercer Salón Regional de Escultura de Porlamar. Pero en ese jurado ninguno era escultor. Estaban Ángel Hurtado, Ana María Mazzei y Ramón Vázquez Brito. Todos pintores. Es como en el Premio Rómulo Gallegos, ninguno de los jurados es novelista. Un joven artista está limitado para dar a conocer su obra, más si pasa como con la Bienal Arturo Michelena.
El Universal
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