El Universal.- De pronto, el muchacho perdió la razón y se volvió agresivo. En medio de su furor, agredió a uno de sus amigos cuando ya estaban en la estación del metro de Chacaíto prestos para irse cada uno a sus casas.
"Aldo, ¿estás bien?" le preguntaban sus amigos al verlo como nunca antes: aturdido, rabioso y con la mirada perdida. Aldo Conde, de 22 años, les repitió: "sí estoy bien". Ante la afirmación, los amigos lo dejaron solo en la estación del metro y se fueron.
El jueves de la semana pasada, todos, compañeros de trabajo, se fueron desde la Fundación Infocentro (ubicada en la Torre Ministerial de La Hoyada) hasta Fuerte Tiuna a celebrar las fiestas navideñas. El jolgorio duró hasta pasadas las 7:30 de la noche.
Un autobús los trasladó desde la sede militar hasta la estación del metro de Chacaíto. Habían bebido mucho. Y aunque todos estaban pasados de tragos, sólo Aldo era el que perdía los estribos. "No sabemos qué pudo tomar o qué le dieron en la bebida", refirió su tía Cecilia Castro.
Aldo, desorientado en la estación donde lo dejaron sus amigos, comenzó a caminar abriéndose paso entre la gente; luego comenzó a correr& Tras él también corrió un funcionario del Metro de Caracas que bajó para detener al joven que parecía haber perdido la razón. Ambos, primero Aldo y luego el efectivo, se perdieron en el túnel.
Los tíos del muchacho, Cecilia y Jesús Conde, se extrañaron por la ausencia de su sobrino. Desde hacía ocho meses vivía con ellos en Pinto Salinas. No colocaron la denuncia, porque pensaron que el joven estaba en Amazonas con su padre. mas
"Aldo, ¿estás bien?" le preguntaban sus amigos al verlo como nunca antes: aturdido, rabioso y con la mirada perdida. Aldo Conde, de 22 años, les repitió: "sí estoy bien". Ante la afirmación, los amigos lo dejaron solo en la estación del metro y se fueron.
El jueves de la semana pasada, todos, compañeros de trabajo, se fueron desde la Fundación Infocentro (ubicada en la Torre Ministerial de La Hoyada) hasta Fuerte Tiuna a celebrar las fiestas navideñas. El jolgorio duró hasta pasadas las 7:30 de la noche.
Un autobús los trasladó desde la sede militar hasta la estación del metro de Chacaíto. Habían bebido mucho. Y aunque todos estaban pasados de tragos, sólo Aldo era el que perdía los estribos. "No sabemos qué pudo tomar o qué le dieron en la bebida", refirió su tía Cecilia Castro.
Aldo, desorientado en la estación donde lo dejaron sus amigos, comenzó a caminar abriéndose paso entre la gente; luego comenzó a correr& Tras él también corrió un funcionario del Metro de Caracas que bajó para detener al joven que parecía haber perdido la razón. Ambos, primero Aldo y luego el efectivo, se perdieron en el túnel.
Los tíos del muchacho, Cecilia y Jesús Conde, se extrañaron por la ausencia de su sobrino. Desde hacía ocho meses vivía con ellos en Pinto Salinas. No colocaron la denuncia, porque pensaron que el joven estaba en Amazonas con su padre. mas
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