Exxon interesada en volver a la Faja Petrolífera del Orinoco

ABN.- Este domingo en su programa José Vicente Hoy, transmitido por Televen, el periodista José Vicente Rangel indicó que la Exxon estaría interesada en restablecer las relaciones comerciales con la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) “en los términos que fije el Estado venezolano” para volver a la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO).

Rangel manifestó poseer información de que el vicepresidente de los Estados Unidos, John Biden, quien está vinculado con algunas empresas del sector petrolero, entre ellas la Exxon, trata de contactar a las autoridades de Pdvsa para que dicha multinacional participe de la explotación en la FPO, dada la importancia de las reservas que allí existen.

Cabe destacar que el año pasado Exxon Mobil demandó a Venezuela por un monto de 12 mil millones de dólares aduciendo la “violación de contrato”, ya que según ellos el “Gobierno cambió unilateralmente las condiciones firmadas por ambas partes en un acuerdo para la explotación de crudo en la faja del Orinoco”.

La principal industria venezolana resultó ganadora en la batalla judicial emprendida por la transnacional, tras la decisión del juez británico Paul Walker, de la Sala 21 del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, de anular la orden de congelar activos de Pdvsa en el mundo.

Tal demanda surgió luego de que Venezuela, en una acción soberana y con la intención de rescatar sus recursos petroleros asentados en la Faja del Orinoco, decidiera nacionalizar este importante territorio petrolero venezolano, eje principal de la explotación de crudo en el país.

Con ello, las empresas que venían desarrollando proyectos en la zona se veían en la obligación de convertirse en empresas mixtas y trabajar de manera asociada con la estatal venezolana Pdvsa.

Esta acción trajo beneficios para la nación venezolana y se reflejó en las ganancias que comenzó a percibir Pdvsa por conceptos de regalía petrolera. Tras la medida y con una nueva Ley de Hidrocarburos ahora se contempla el 30% de ganancias para el Estado por los volúmenes de hidrocarburos extraídos de cualquier yacimiento, frente al 1% establecido anteriormente.

En aquella ocasión el gobierno venezolano afirmó que la demanda de la transnacional Exxon Mobil contra Pdvsa respondía más a una guerra económica del imperialismo contra este país sudamericano que a un problema comercial.

El presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, sostuvo que el gobierno de Venezuela no se asustaría ni retrocedería en la defensa de la política petrolera venezolana, que “es fundamental para sostener la Revolución y devolver al pueblo lo que al pueblo le pertenece'.

Incidencia de Exxon en política internacional

La transnacional estadounidense Exxon Mobil, ha sido vinculada con el gobierno de George W. Bush y con la extrema derecha norteamericana, señalándose como la compañía que más dinero otorgó a su campaña.

Además una empresa de gran influencia en la toma de decisiones en materia de política exterior de Estados Unidos.

También se ha precisado que dicha empresa tiene un historial de atropellos hacia las naciones productoras de petróleo, entre ellas Irak, lo cual permite inferir que ésta ha acompañado al gobierno de los Estados Unidos en sus pretensiones imperialistas.

La internacionalista de República Dominicana, Lillian Oviedo, en una publicación digital del diario dominicano El Nacional, señaló que “el rostro de los conspiradores ligados a la ultraderecha gobernante en Estados Unidos es el que muestra la Exxon”.

Refiere además que “la Exxon y sus similares dejan claro que, tal como el gran capital no toleró durante el gobierno de Salvador Allende la nacionalización del cobre chileno, no tolera ahora la toma de decisiones similares con el petróleo de Venezuela”.

En 1991 Exxon Mobil se declaró 'culpable de infringir varias leyes medioambientales' y pagó más de mil millones de dólares en juicios. Desde entonces, la mayor compañía de petróleo en el mundo ha utilizado sus recursos económicos y poder para evitar cualquier futura responsabilidad en este caso.

John D. Rockefeller creó el primer trust (compañía de fideicomiso) petrolero vertical: la Standard Oil. Mediante métodos poco ortodoxos arruinó a sus competidores estadounidenses y organizó la evasión fiscal de sus ingresos.

Más tarde, aliándose a sus rivales BP y Shell, constituyó un cártel para dominar el mercado mundial.

Financió –la Standard Oil- como nadie la aventura militar nazi con la esperanza de apoderarse de los recursos de la URSS. Convertida en Exxon-Mobil, su compañía es actualmente la primera del mundo y subvenciona los think tanks neoliberales y las campañas electorales de los Bush.

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